Cooperativa Mousso Faso
Fase 6 Proyecto CMF (Campaña 2024 y siguientes)
Mejora de la producción agrícola de chufa ecológica a través del empoderamiento de las mujeres cultivadoras de chufa y el uso de metodologías apropiadas al Oeste de Burkina Faso. Caminando hacia la soberanía alimentaria.
Después de ocho campañas de trabajo conjunto (desde 2019), la Cooperativa Mousso Faso ha alcanzado la autosuficiencia y la capacidad de autogestión que constituían el objetivo final de este proceso ✊🏾😍🤝🏾
La sexta fase del proyecto ha dado continuidad al trabajo desarrollado en campañas anteriores, en un contexto en el que el proyecto continuó mejorando sus resultados año tras año, afianzándose en la zona, alcanzando a un mayor número de familias productoras y generando confianza y nuevas oportunidades para las comunidades locales.
En esta fase se ha contado con la financiación del Ayuntamiento de Torrent, de Blanes, de Santa Coloma de Gramenet y de Valencia, lo que ha permitido desarrollar diferentes actuaciones dentro de este proceso de consolidación de la Cooperativa Mousso Faso.
Durante esta fase, el proyecto ha ampliado de manera considerable la superficie de cultivo, mediante la incorporación de nuevos terrenos donados por la comunidad local de Ouolonkoto. La previsión inicial era disponer de 20 hectáreas, pero la posterior delimitación técnica mediante GPS determinó una superficie real de 14,10 hectáreas, sobre la que se ha organizado finalmente el proyecto: 10 hectáreas destinadas al cultivo de chufa ecológica y 4,10 hectáreas a la diversificación mediante cultivos hortícolas. Esta diversificación permite reforzar la disponibilidad de alimentos destinados al autoconsumo de las familias productoras y avanzar en el camino hacia una mayor soberanía alimentaria.
La puesta en producción de estos nuevos terrenos ha requerido un proceso previo considerable. Fue necesario obtener la autorización oficial para realizar el desbroce, esperar al final de la temporada de lluvias para que pudiera acceder la maquinaria pesada y acondicionar después el terreno, retirando raíces y tocones y respetando las especies protegidas existentes en la zona
Es importante destacar que, debido a los requisitos establecidos por la certificadora ECOCERT para la certificación en agricultura ecológica, ha necesario aplicar la rotación de cultivos. En este sentido, parte de las parcelas que hasta entonces se dedicaban a la chufa pasaron temporalmente a producir cacahuete, lo que hizo imprescindible disponer de esos nuevos terrenos para poder atender los compromisos comerciales adquiridos en la producción de chufa ecológica.
Como en fases anteriores, se ha continuado apoyando a las familias mediante formación técnica especializada en cultivo ecológico y diversificación productiva. Durante esta fase las productoras han recibido formación en producción y certificación ecológica, normativa europea, compostaje y agroecología, rotación de cultivos, producción y utilización de biopesticidas, seguridad en el medio rural y técnicas de producción hortícola, desde la preparación de semilleros y bancales hasta el trasplante y seguimiento de los cultivos.
Todo este proceso formativo ha buscado que los conocimientos necesarios para producir de forma sostenible permanezcan en la propia cooperativa y puedan ser aplicados y transmitidos por las mujeres en las siguientes campañas.
Es importante destacar que, debido a los requisitos establecidos por la certificadora ECOCERT para la certificación en agricultura ecológica, ha necesario aplicar la rotación de cultivos. En este sentido, parte de las parcelas que hasta entonces se dedicaban a la chufa pasaron temporalmente a producir cacahuete, lo que hizo imprescindible disponer de esos nuevos terrenos para poder atender los compromisos comerciales adquiridos en la producción de chufa ecológica.
Como en fases anteriores, se ha continuado apoyando a las familias mediante formación técnica especializada en cultivo ecológico y diversificación productiva. Durante esta fase las productoras han recibido formación en producción y certificación ecológica, normativa europea, compostaje y agroecología, rotación de cultivos, producción y utilización de biopesticidas, seguridad en el medio rural y técnicas de producción hortícola, desde la preparación de semilleros y bancales hasta el trasplante y seguimiento de los cultivos.
Todo este proceso formativo ha buscado que los conocimientos necesarios para producir de forma sostenible permanezcan en la propia cooperativa y puedan ser aplicados y transmitidos por las mujeres en las siguientes campañas.
Asimismo, se ha avanzado en la mejora de las herramientas e infraestructuras disponibles, especialmente aquellas destinadas a dar soporte al cultivo de legumbres y hortalizas en los nuevos campos, organizados en parcelas. En 2025 se concluyó la perforación y construcción del pozo que dará servicio a las parcelas, así como la instalación del depósito de agua, que funciona mediante bombeo con placas solares, y que, a su vez, abastecerá al sistema de regadío implementado mediante balsas de agua, también construidas. En marzo de 2026, las productoras iniciaron el primer cultivo de coles y tomates. Todo ello ha sido y está siendo posible gracias a las subvenciones de las entidades públicas indicadas al inicio.
Por otro lado, la CMF ha ido gradualmente asumiendo su autonomía mediante la adquisición de insumos y otras necesidades, y, por primera vez, ha podido invertir en 2025 en la compra de un vehículo adecuado para realizar todos los desplazamientos necesarios durante las campañas (seguimiento, supervisión y evaluación). Hasta ahora, la cooperativa había recurrido a servicios de alquiler, por lo que esta inversión supone un avance importante para mejorar la eficiencia y seguridad del equipo.
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Asimismo, se ha avanzado en la mejora de las herramientas e infraestructuras disponibles, especialmente aquellas destinadas a dar soporte al cultivo de legumbres y hortalizas en los nuevos campos, organizados en parcelas. En 2025 se concluyó la perforación y construcción del pozo que dará servicio a las parcelas, así como la instalación del depósito de agua, que funciona mediante bombeo con placas solares, y que, a su vez, abastecerá al sistema de regadío implementado mediante balsas de agua, también construidas. En marzo de 2026, las productoras iniciaron el primer cultivo de coles y tomates. Todo ello ha sido y está siendo posible gracias a las subvenciones de las entidades públicas indicadas al inicio.
Por otro lado, la CMF ha ido gradualmente asumiendo su autonomía mediante la adquisición de insumos y otras necesidades, y, por primera vez, ha podido invertir en 2025 en la compra de un vehículo adecuado para realizar todos los desplazamientos necesarios durante las campañas (seguimiento, supervisión y evaluación). Hasta ahora, la cooperativa había recurrido a servicios de alquiler, por lo que esta inversión supone un avance importante para mejorar la eficiencia y seguridad del equipo.
La campaña 2024-2025: consolidación de la producción ecológica
La campaña 2024-2025 constituyó una etapa importante dentro de esta sexta fase. Mientras se desarrollaban las actuaciones destinadas a ampliar y mejorar la capacidad productiva de la cooperativa, la actividad ordinaria de Mousso Faso continuó plenamente activa en los terrenos ya disponibles.
Durante esta campaña se mantuvo la producción de chufa ecológica certificada, junto con todo el proceso posterior de selección, lavado, secado, clasificación, ensacado y preparación para su comercialización. La producción procesada alcanzó aproximadamente 86 toneladas de chufa, de las cuales alrededor de 80 toneladas se destinaron a exportación.
La campaña permitió además seguir mejorando los procedimientos de calidad, limpieza, selección y trazabilidad. La producción fue sometida nuevamente al control de ECOCERT, cuya auditoría verificó el sistema de producción ecológica, el almacenamiento, la documentación y la trazabilidad aplicada por la cooperativa.
La actividad comercial volvió a generar un resultado económico positivo después de cubrir la compra de la chufa a las familias productoras, los costes de tratamiento y transporte y los gastos fijos de funcionamiento de la cooperativa. La campaña 2024-2025 confirmó así que la actividad productiva y comercial de Mousso Faso era viable y que la cooperativa disponía ya de una base económica sobre la que seguir construyendo su autonomía. Al mismo tiempo, puso de manifiesto la importancia de continuar ampliando superficies, mejorando los procesos productivos y diversificando los cultivos, objetivos que se han desarrollado durante las campañas siguientes.
La campaña 2025-2026 y el inicio de la horticultura
Durante la campaña 2025-2026, cuya financiación ya corresponde únicamente al Ayto de Valencia, se realizó una primera experiencia de horticultura sobre una superficie reducida. Se trataba de una actividad nueva para las mujeres y coincidía, además, con un momento de intensa actividad vinculada a la cosecha y preparación de la chufa para su exportación. Esta primera experiencia permitió poner en práctica la formación recibida, comprobar el funcionamiento del sistema de riego, organizar el reparto de las parcelas y comenzar a producir tomate y cebolla. Participaron 116 mujeres productoras y la actividad obtuvo también un resultado económico positivo.
Paralelamente, la producción de chufa ecológica continuó siendo el principal soporte económico de la cooperativa. En la campaña 2025-2026 se mantuvo la comercialización colectiva y volvió a obtenerse un resultado económico muy positivo. Además, aumentó el precio pagado a las familias productoras respecto a la campaña anterior y se conservó semilla propia para garantizar la siguiente siembra.
La CMF en estas campañas cuenta con la participació de 569 mujeres agricultoras y 156 hombres, lo que hace un total de 725 personas beneficiarias directas en el proyecto (correspondientes a 11 familias).
Continuidad para la campaña 2026-2027 y siguientes
La experiencia adquirida ha permitido afrontar la campaña 2026-2027 con una organización mucho más sólida y con el objetivo de ampliar progresivamente la actividad a la superficie hortícola disponible. La diversificación de la producción es uno de los pasos más importantes dados por la cooperativa: junto a la chufa, que sigue constituyendo su principal actividad comercial, los nuevos cultivos permiten ampliar los alimentos disponibles para las familias, generar nuevas fuentes de ingresos y reducir la dependencia de un único producto.
En junio de 2026, las propias productoras dieron además un nuevo paso en la organización de esta actividad mediante la creación de un Comité de Seguimiento de la zona de producción hortícola, elegido por ellas mismas. Este comité permite que sean las mujeres quienes asuman directamente responsabilidades en el seguimiento, la organización y el funcionamiento cotidiano de esta nueva área productiva.
Actualmente, la Cooperativa Mousso Faso se encuentra ya en plena campaña 2026-2027, la octava campaña que acompañamos. Con la incorporación de la nueva Zona II, la superficie destinada esta campaña a la chufa alcanza las 24,10 hectáreas, al tiempo que continúa desarrollándose la nueva producción hortícola.
CIM Burkina ha seguido acompañando esta fase mediante el apoyo en el seguimiento, la coordinación y la gestión del proyecto, en estrecha colaboración con la CMF y ASFES, la contraparte local. Durante todos estos años, el objetivo ha sido que cada nueva inversión, cada formación y cada campaña contribuyeran a fortalecer progresivamente la autonomía de las mujeres y la capacidad de la cooperativa para gestionar su propio futuro.
Y es precisamente aquí donde esta sexta fase adquiere su verdadero significado.
Después de ocho campañas de trabajo conjunto, la Cooperativa Mousso Faso ha alcanzado la autosuficiencia y la capacidad de autogestión que constituían el objetivo final de este proceso ✊🏾
La cooperativa dispone de tierras productivas, infraestructuras de agua, herramientas y medios propios, conocimientos técnicos, una organización consolidada, producción ecológica comercializada, semilla para las campañas siguientes y una actividad económica que genera beneficios.
A partir de ahora, serán los propios beneficios de Mousso Faso los que permitan financiar las siguientes campañas y realizar progresivamente las nuevas inversiones y mejoras que la cooperativa necesite.
La finalidad de un proyecto de cooperación es precisamente llegar a este momento: que la estructura creada pueda continuar sin depender del apoyo económico externo y que sean las propias mujeres quienes gestionen sus recursos, tomen sus decisiones y decidan cómo seguir creciendo.
Para CIM Burkina, este es el mayor logro después de ocho campañas de acompañamiento.








