Con la proyección de Pas d’or pour Kalsaka (No hay oro para Kalsaka), cerramos la II Muestra de Cine Comprometido de Burkina Faso con una sesión que confirmó algo importante: el cine también puede ser un lugar de conciencia y debate público.
La película de Michel K. Zongo nos llevó hasta Kalsaka, una comunidad marcada por la explotación industrial del oro, las promesas incumplidas y las consecuencias de un modelo extractivo que dejó a muchas familias campesinas sin tierras, sin beneficios reales y con serias dudas sobre el impacto en el agua y los suelos. Un documental que no se limita a mostrar una herida: acompaña la lucha de la población por denunciar el expolio y exigir derechos y dignidad.
Nos acompañó Harun Zerbo, presidente de la asociación burkinabé de Barcelona y activista panafricanista, antirracista y contra la negrofobia. Su presencia permitió situar la película más allá de la pantalla, conectando la historia de Kalsaka con debates actuales sobre justicia, memoria, racismo, soberanía y relaciones desiguales entre el Norte y el Sur global
La sesión tuvo lugar en el Colegio Mayor Rector Peset, en València, y contó con una gran respuesta de público. Llenamos la sala, pero, sobre todo, conseguimos abrir un espacio de escucha y debate en torno a cuestiones que nos interpelan directamente: quién paga el precio del llamado desarrollo, qué voces quedan fuera de los relatos oficiales y cómo se defienden los derechos cuando la riqueza de un territorio no revierte en quienes lo habitan.
El coloquio, moderado por Amparo Sepulcre, vicepresidenta de CIM Burkina, fue uno de los momentos más valiosos de la muestra. La conversación fluyó con participación, preguntas y aportaciones del público, en un clima de respeto y atención que dio sentido a todo el ciclo.
Con esta sesión cerramos un recorrido que nos ha permitido acercarnos a Burkina Faso desde sus propias miradas, sus conflictos, sus resistencias y sus voces culturales. Lo hicimos desde el cine, pero también desde el compromiso con una forma de mirar que no simplifica, no exotiza y no convierte la realidad africana en un decorado.
En CIM Burkina creemos en la cultura como herramienta de sensibilización, pensamiento crítico y encuentro. Esta muestra nos ha recordado que las imágenes pueden abrir preguntas necesarias y que escuchar otras voces es también una forma de responsabilidad.
Gracias a todas las personas que nos acompañasteis en esta última sesión y durante todo el ciclo.
Cerramos la II Muestra de Cine Comprometido de Burkina Faso con la convicción de que estos espacios son necesarios: para mirar mejor, para entender más y para seguir construyendo conciencia colectiva desde el respeto y la dignidad.
Gracias a Caixa Popular y la CVONGD por su apoyo.










